Apuntes de técnica II. La columna de aire (2ª parte. La base)

P1170170bAhora que ya hemos vuelto a la normalidad después del paréntesis navideño que espero que todos hayáis disfrutado y os haya ayudado a empezar este nuevo trimestre con energías renovadas, y una vez retomado el ritmo habitual de estudio (y si aún no lo habéis hecho, ¿a qué estáis esperando?) seguimos con estos pequeños resúmenes de técnica aplicada al oboe.

En el anterior artículo describimos brevemente las diferentes partes que forman la columna de aire y la utilización que de cada una de ellas podemos hacer. En el de hoy nos centraremos en la base de esa columna: una correcta respiración y apoyo en el diafragma.

El principio de una respiración correcta es una buena inspiración, sin duda, pero siempre adaptada a las necesidades reales que tenemos con nuestro instrumento, y el oboe tiene ciertas peculiaridades que lo diferencian del resto de los instrumentos de viento. La principal es que consume poco aire. Muy poco, de verdad. Haced la prueba: vaciaros completamente y, sin volver a inspirar, empezad a tocar cualquier frase larga. Veréis que es perfectamente posible. Eso si, a costa de perder calidad de sonido y arriesgaros a un mareo. También podéis hacer el experimento contrario: haced una inspiración completa diafragmatico-abdominal-intercostal-clavicular… , cogiendo la máxima cantidad posible de aire, e intentad encadenar varias frases de una duración razonable respirando de esta manera. Veréis que el principal problema es deshacerse del aire sobrante antes de volver a llenarnos de aire oxigenado, y a la tercera frase estaremos tan mareados o más que en el primer ejercicio.

En muchos tratados acerca de la respiración en los instrumentos de viento se insiste en la descripción y la utilización de los distintos tipos de respiración, haciendo hincapié en lograr mucha capacidad, que es lo que necesitan el resto de instrumentos de la familia. Pero no es nuestro caso: debemos tomar la cantidad justa de aire, sin exceso, pero, y esto es lo fundamental, ese aire estará siempre bien apoyado en el diafragma, que es lo que nos proporcionará la estabilidad de sonido y la facilidad de emisión que queremos. Es inutil cargar con un aire que nos sobra y que no necesitaremos ni en la más larga de las frases escritas para el oboe. Nos quedaremos sin oxígeno mucho antes de habernos vaciado. Éste es el primer punto importante: no más aire es mejor. El segundo es qué hacemos con ese aire.

Es importante que el alumno aprenda desde el principio a dirigir el aire hacia donde conviene, la base de los pulmones. Todos conocemos muchos ejercicios preparatorios que no es necesario explicar aquí con detalle: el alumno tumbado en el suelo con un peso sobre la barriga (puede ser el estuche del oboe) para que vea cómo con el aire es capaz de moverlo; sentados una silla, con las piernas abiertas y la cabeza metida entre las rodillas, de forma que el aire solo puede ir precisamente a donde queremos; de pie delante de une espejo con las manos en la cintura para ver cómo se separan cuando inspiramos… Con estos y otros ejercicios conseguimos que el alumno sienta el aire y sea capaz de dirigir su respiración hacia donde él quiere, hasta que la respiración diafragmática sea su forma habitual de respirar, no solo cuando toca el oboe (así estoy respirando mientras escribo estas líneas, pero también lo hacía esta mañana subiendo un puerto en bicicleta).

La respiración está también en la base de una buena relajación: estando relajados la respiración es más pausada y profunda, y cuando estamos nerviosos se vuelve superficial y está colocada más arriba. Pero también podemos invertir el proceso causa-efecto: si estamos nerviosos (y nos damos cuenta de ello) y la respiración está agitada, podemos hacer un esfuerzo consciente para volver a encontrar la sensación de apoyo, con ello bajar las pulsaciones y reducir el nivel de tensión. Un truco que siempre me ha funcionado aunque estuviera cansado, nervioso o desconcentrado (cosas que a todos nos ocurren): en los compases de espera previos a un solo, mientras escuchamos la introducción de la orquesta, cuando se acerca nuestra entrada, cuando la tensión puede aumentar, cuando el estrés puede hacer acto de presencia, sentémonos bien erguidos en la silla, sintamos nuestro peso en ella y vaciémonos completamente de aire, focalicemos nuestra atención en la música que estamos escuchando y de la que formamos parte, hagamos una única inspiración y… entremos en nuestro solo como si fuera lo único que existiera en el mundo.

Con esta respiración habremos conseguido dos cosas a la vez: controlar los nervios y tener el aire colocado de la mejor manera para tocar. No hace falta hacer un esfuerzo para soplar, el aire quiere salir por sí solo. A partir de aquí todo se vuelve más fácil: basta con dejar que el aire fluya y pensar únicamente en lo que queremos hacer con nuestro instrumento, con la seguridad de que el sonido estará ahí, que se mantendrá firme hasta el final de la frase más larga, y sintiendo que las notas se engarzan en una línea invisible con la que podemos jugar a nuestro antojo.

En otro artículo hablaremos de cómo unos buenos ejercicios de relajación visualización nos ayudan a concentrarnos y a evitar el estrés, pero ya podemos decir que el principio de cualquier ejercicio está en el control de la respiración, en saber modularla a voluntad y utilizarla como referencia para cuando en una situación de estrés sea necesario tener algo a lo que aferrarnos hasta encontrar el punto de concentración que hayamos podido perder. En un ejercicio de relajación estamos en las condiciones ideales, disponemos de todod el tiempo que haga falta,y en ese momento debemos reconocer la sensación de paz y seguridad que la respiración nos da. Antes del concierto no dispondremos seguramente de tanto tiempo, pero si lo hemos trabajado adecuadamente podremos encontrar esa sensación con un breve ejercicio de pocos minutos. Y durante el concierto bastan pocos segundos para dirigir nuestra atención a la respiración y recuperar el control.

La base de todo está en la respiración, sin ella no funciona el sonido, pero tampoco la afinación, ni la articulación, ni siquiera la mecánica. Pero la ventaja que tiene es que podemos trabajarla y profundizar en su dominio en cualquier momento del día.

En este momento yo lo estoy haciendo.

Ánimo.

JMR

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