Apuntes de técnica III. La columna de aire (3ª parte. El control de la emisión)

Oboe4En el último capítulo hablamos de la base de la columna de aire y de cómo, aunque necesitemos poca cantidad de aire para tocar el oboe, es fundamental un buen apoyo en el diafragma como principio básico de la respiración. Hoy seguiremos nuestro recorrido a través de la columna de aire y nos fijaremos en un punto vital y no siempre bien entendido: la garganta.

Siempre se insiste en el trabajo de la respiración diafragmática, pero muchas veces la explicación se queda ahí, como si desde el diafragma hasta la campana del oboe no hubiera otros elementos que nos permitieran modular nuestro sonido. Es cierto que una correcta respiración es la base, pero no es lo único. Nos proporciona un caudal de aire suficiente y estable, pero intentar controlar nuestra emisión solo con el diafragma sería como querer controlar el caudal de nuestra ducha moviendo las compuertas del embalse que está en la montaña. ¿No es más fácil usar el grifo?

En el camino que sigue el aire en su recorrido hasta la caña debe atravesar dos puntos muy importantes: al final de todo, la embocadura (de la que hablaremos en otros artículos), pero un poco antes la garganta, donde ocurren cosas muy interesantes. Cuando tocamos siempre buscamos que la garganta esté bien abierta, para que nuestro sonido tenga más resonancia y proyección. Si, además, la tenemos abierta también al inspirar, facilitaremos la entrada del aire en la dirección que queremos. Hay varios trucos para facilitar la apertura de la garganta: por ejemplo, coger una hoja de papel y enrorrarla (unos tres centímetros de diámetro) e introducir en la boca el cilindro conseguido hasta un poco más adentro que los dientes. Si no lo aplastamos, nos daremos cuenta de que, al inspirar, el aire va directamente hasta la parte baja de los pulmones. Además, nos daremos que el aire que entra es frío, porque no se calienta al no rozar con las paredes de la boca. Podemos buscar la misma sensación colocando la boca y la garaganta como si fuéramos a cantar una O, y manteniendo esa posición mientras inspiramos. Si consegimos mantener la posición también mientras tocamos, mejoramos la proyección de nuestro sonido y ganamos en riqueza armónica.

Ya tenemos un chorro regular de aire y una tubería bien ancha por la que hacerlo pasar, y con todo eso hemos conseguido un sonido potente y de calidad. Pero no basta. Esta forma de emisión puede ser la ideal en el registro grave, pero la cosa se complica si empezamos a subir por la tesitura del oboe. En este punto es importante saber dos conceptos importantes: la intesidad del sonido depende de la cantidad de aire que pasa por la caña, y la frecuencia del sonido depende de la velocidad con que ese aire sale.

Este es un punto clave de la técnica del oboe. Para mi, de los más importantes. Si no lo tenemos bien interiorizado, iremos haciendo malas correcciones que, una encima de otra, falsearán nuestra forma de tocar. Es mejor comprender qué es lo que ocure, replantearse la técnica y avanzar por el buen camino que buscar soluciones temporales que nos pueden llegar a bloquear.

El primero de los conceptos enunciados es el más intuitivo y, por eso, el más fácil de dominar: si queremos tocar más fuerte, basta con aumentar el apoyo sobre el diafragma para que salga más aire; y al contrario para el piano, pero siempre sin bajar de un mínimo. Haciendo sonidos filados (p-mf-f-mf-p) es fácil darse cuenta de cómo podemos variar el apoyo a voluntad, y con él, la intensidad del sonido.

El segundo enunciado es más complejo pero, en contrapartida, nos proporciona muchas herramientas útiles a la hora de tocar. Probemos a tocar un Sol grave largo. Si hemos respirado bien, no tendremos problemas para que se mantenga estable y afinado. Pero si a continuación simplemente tocamos la primera llave de octava (mejor si es un compañero el que nos ayuda en el ejercicio) sin modificar nada más, veremos que no sale el sol agudo como sería de esperar, sino otra nota a medio camino entre el Sol y el Fa#. ¿Que ha ocurrido? Simplemente, que las llaves de octava no bastan para obtener las notas afinadas, necesitan ayuda. Necesitamos mayor velocidad en del aire para subir las notas a su lugar, y esto se consigue aumentando la presión dentro de la boca.

Primer punto importante que no debemos confundir: necesitamos mayor presión en la boca, no en el diafragma (si no, tocaríamos más fuerte, y no es eso lo que queremos). Podemos aumentar esa presión de muchas maneras, pero solo una es la correcta. En los debutantes es habitual el reflejo de apretar con la embocadura para tocar las notas agudas, o tocar más fuerte, o cerrar la garganta. Tampoco debemos caer en la tentación de usar cañas muy cerradas, porque entonces tendremos problemas con el grave. Todas estas soluciones son falsas, y repercuten directamente en la calidad del sonido.

Lo que demebos usar para aumentar la presión y, con ello la velocidad del aire, es la lengua, concretamente la parte trasera de la misma, al principio de la garganta: si hacemos que se eleve, comprimiremos el aire hacia el paladar sin necesidad de cerrar la garganta, y sin pérdida de calidad de sonido. Hagamos un par de ejercicios para verlo más claro: delante de un espejo, cantemos una O larga y, a continuación, una I igual de larga un senitono más alta. Vayamos alternando O-I-O-I-O… hasta que el gesto esté automatizado. El segundo paso será repetir esas vocales, pero como un ventrílocuo, sin mover los labios. Si conseguimos diferenciar las dos vocales, y no es demasiado difícil, veremos que es la lengua la que se mueve, y precisamente del modo que luego necesitaremos para tocar. Podemos enriquecer el ejercicio intercalando una E (O-E-I-E-O-E-I-E-O). El último paso será hacer el ejercicio con la caña: hacer el mismo movimiento con la lengua que cuando cantábamos las vocales mientras mantenemos una nota larga y sin variar la intensidad. Con la práctica conseguiremos diferenciar dos sonidos a distancia de semitono, luego tres, etc. En un principio no es muy importante qué sonidos sean, siempre que estén controlados y sean siempre los mismos. Con el tiempo se irán acercando a las notas Do-Do#-Re, correspondientes aproximadamente a los registros grave, medio y agudo del oboe.

Después haremos el mismo ejercicio con el oboe practicando las octavas, fijándonos en cómo la lengua nos ayuda a canalizar el aire para afinarlas. En este punto será importante prestar especial atención a que no varíe la intensidad del sonido y que no haya golpes al cambiar de nota: una buena inspiración, buen apoyo, sentir cómo el aire sale por sí solo y un sutil cambio en la emisión al cambiar de octava. Hecho con calma es un ejercicio muy relajante.

Aquí hemos explicado el movimiento de la lengua como pronunciación de unas vocales, porque creo que es la forma más clara de verlo, pero cada uno, mientras toca, puede usar su propia imagen mental para controlar el gesto: hay quien prefiere pensar que dirige el aire hacia un punto bajo de la pared, luego a un metro del suelo y luego al techo; hay quien prefiere imaginar que la lengua conduce el aire hacia los dientes superiores… cada uno tiene su truco, pero todos conducen a lo mismo, a hacer sutiles movimientos con la lengua que dan al aire la presión y velocidad justas para afinar los disferentes registros. Evidentemente, a la hora de tocar no voy pensando un galimatías de oes, íes y és. Tengo interiorizado el trabajo técnico de sonido y sólo pienso en cómo quiero que suene la nota; mi lengua y todo mi sistema de emisión ya saben lo que tienen que hacer.

Este ha sido el primer paso para trabajar el control de la emisión. Por ahora nos basta para mantener la calidad del sonido en los diferentes registros. Notas largas, sin variaciones de matiz y control de los saltos de octava. En posteriores artículos hablaremos de cómo mezclar cambios de registro y de intensidad, cómo atacar directamente con seguridad notas en diferentes registros, ejercicios de flexibilidad, de vibrato, etc.

Yo uso estos ejercicios para mí mismo, como calentamiento, como trabajo de sonido y para probar si las cañas responden, y siempre los he utilizado con alumnos desde los más pequeños, y siempre me han dado buenos resultados. Os animo a que los probéis.

Y para cualquier duda, ya sabéis donde estoy.

JMR

Anuncios

One thought on “Apuntes de técnica III. La columna de aire (3ª parte. El control de la emisión)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s