Apuntes de técnica VII. Embocadura (3ª parte)

P1310338Siguiendo con el trabajo de embocadura que iniciamos hace algunas semanas, hablaremos hoy de cómo utilizarla para controlar la emisión en todos los registros del oboe y también para conseguir un mejor control del sonido.

Hasta ahora hemos trabajado la colocación de los labios alrededor de la caña, envolviendo los dientes con la tensión justa para que el aire no se escape y para que los labios no se salgan, pero conservando siempre una posición flexible que nos permita modificar y adecuar la embocadura a lo que necesitemos. Si lo hemos hecho correctamente, habremos conseguido independizar los movimientos de los labios, la lengua y la mandíbula, lo que nos proporciona gran cantidad de recursos para modular el sonido a nuestro gusto. Esta flexibilidad es muy necesaria, puesto que constantemente tenemos que adecuarnos a las condiciones de la caña, que puede estar más o menos abierta o ser más o menos dura. También las condiciones de humedad y temperatura de la sala donde vamos a tocar influyen en la caña y tenemos que saber adaptarnos a ellas.

A veces se explica que para formar una embocadura correcta en el oboe hay que pensar en la vocal u. Pero suele haber un error de base: no se suele tener en cuenta que mucha de la literatura para oboe y otros instrumentos es francesa, y que en el idioma francés la pronunciación es diferente. La u tal y como se pronuncia en castellano se escribe ou, como en “Tour”, y cuando se escribe una u, como en “lune”, su pronunciación es diferente, es aproximadamente como si mezcláramos una i con una u. De esta manera, se colocan los labios como en una u normal, pero la lengua se coloca como si pronunciáramos una i. Es precisamente ésta la colocación que necesitamos para tocar el oboe: los labios envuelven relajadamente la caña, la lengua un poco elevada da velocidad al aire, y los músculos faciales forman una especie de embudo que dirige el aire directamente hacia la caña.

Si, por el contrario, utilizamos la del castellano, la lengua se retrae, lo que hace que la cavidad dentro de la boca sea mayor y quede más atrás, con lo que el aire cuando llega a la caña ha perdido velocidad, causándonos problemas de emisión, sobre todo en el registro agudo. Para evitarlo, hay una imagen mental que quizá os ayude: mientras tocamos, tras haber realizado una buena inspiración y sentir cómo el apoyo en el diafragma hace salir el aire sin esfuerzo, focalizamos nuestra atención en la parte superior delantera del paladar, justo detrás de los dientes, como si quisiéramos que el aire saliera entre los dos incisivos centrales superiores. De esta manera conseguiremos mantener la garganta abierta, lo que nos dará un sonido amplio, y haremos que la lengua conduzca el aire exactamente a donde lo necesitamos y con la velocidad adecuada.

Una vez que cada uno ha encontrado su embocadura ideal, con la que siente que controla el sonido sin tensiones, tiene que trabajarla hasta tenerla automatizada. Debe ser capaz de formar su embocadura de manera casi inconsciente y de forma natural, al igual que se colocan los labios de forma inconsciente al hablar. Es evidente que no se puede conseguir si no hay el punto necesario de relajación y si aún existen tensiones en cualquier punto. Si esto ocurriera, es conveniente volver a realizar los ejercicios del artículo anterior.  Como en todo lo que respecta a la técnica instrumental, la finalidad es encontrar la posición idónea con el menor esfuerzo posible. Cuando ya se ha conseguido, no hay que tener miedo de abrir la boca para respirar, porque siempre vamos a saber encontrar la posición correcta. Además, cuando respiramos por la boca, relajamos los labios por unos instantes, lo que hace que podamos tocar durante más tiempo.

A partir de esta embocadura ideal  seremos capaces de hacer las adaptaciones necesarias, según lo exijan las circunstancias o lo que estemos buscando en el sonido según el fraseo. La embocadura podrá estar más o menos abierta según nos lo exija la caña en ese momento, o según la tesitura o el volumen en el que estemos tocando, pero siempre si exceder los límites de colocación por un lado y de relajación por el otro.

También podemos variar ligeramente la colocación de la u francesa de la que hablábamos más arriba según necesitemos un sonido más o menos brillante: si estiramos un poco los labios el sonido se aclara, y si aproximamos un poco entre sí las comisuras de los labios el sonido se oscurece y redondea al amortiguarse parte de la vibración de la caña, especialmente las frecuencias más agudas. Estos movimientos de los labios son mínimos y prácticamente inapreciables a simple vista, pero el intérprete sabe cómo hacerlos para conseguir el efecto deseado. Por ejemplo, podemos aumentar el efecto de un diminuendo a pianissimo jugando con las comisuras de los labios, de forma que al oscurecer el sonido a la vez que le quitamos volumen dé la sensación de que estamos tocando aún más piano. No debemos confundir estos movimientos con apretar la caña. La mandíbula no interviene, es con las comisuras de los labios con las que podemos jugar para aclarar u oscurecer el sonido, pero el centro de los labios siempre estará relajado, para que la caña vibre con libertad, y en ningún caso los dientes tienen que apretar la caña. Si al acabar una sesión de trabajo nos damos cuenta de que los dientes nos han dejado marca en los labios, hay que revisar lo que estamos haciendo y volver a repasar los ejercicios anteriores.

Es interesante realizar los ejercicios de emisión con la caña sujetando ésta con la mano, puesto que al tocar con el oboe tenemos una sujeción análoga. Pero repetir los mismos ejercicios sin sujetar la caña con la mano ayuda a encontrar la embocadura más eficiente utilizando solamente los músculos faciales. Os recomiendo repasar todos los ejercicios de emisión y de embocadura que hemos explicado hasta ahora en esta serie de artículos, sujetando y no sujetando la caña con la mano. No hace falta mucho tiempo al día, bastan unos poco minutos, pero si hacéis un trabajo constante y consciente, conseguiréis automatizar vuestros gestos y dispondréis de una variedad de recursos que os será muy útil y os dará seguridad.

 

JMR

 

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