Apuntes de técnica VIII. El vibrato (I). Introducción y primeros ejercicios

P1310559Después de haber trabajado el proceso de producción del sonido en el oboe desde su base en el apoyo en el diafragma hasta su conexión con la caña mediante la embocadura, pasando por el mecanismo de control de la presión y de la velocidad del aire en la garganta, es el momento de hablar de los diferentes recursos que una adecuada técnica de emisión nos facilita.

El primero que trabajaremos es el vibrato. El vibrato es una oscilación del sonido que puede ser utilizada como un recurso más dentro del fraseo: permite enfatizar ciertas notas, cargar de tensión un pasaje o suavizar el final de la frase. Pero nunca olvidemos que solo es una parte más del fraseo. Tan aburrido resulta un vibrato constante y monótono como la ausencia total del mismo. Es habitual escuchar a instrumentistas que nos engañan con un vibrato que pretende ocultar la ausencia de una idea de fraseo o problemas de afinación. No caigamos en ese error, el hecho de poseer un buen vibrato no nos debe quitar la preocupación por frasear. El vibrato estará siempre supeditado al fraseo, y no al revés. Debemos conocer bien la obra, sus puntos de mayor interés, las inflexiones de las frases y los cambios de armonía. De este modo, y con la ayuda de nuestra intuición, construiremos un fraseo coherente, uno de cuyos elementos será el vibrato, que tendrá una velocidad y amplitud adecuadas al estilo de la obra y a nuestro gusto musical

En principio existen tres maneras de producir el vibrato, y cada una de ellas tiene sus efectos y particularidades:

  • Vibrato de mandíbula: consiste en un movimiento ascendente y descendente de la mandíbula que hace que la caña esté alternativamente más o menos sujeta, lo que produce una oscilación en la altura del sonido. No es el más recomendable porque, en general, se produce un vibrato muy marcado y de difícil control. Además, al modificar la embocadura puede provocar una pérdida de calidad del sonido.
  • Vibrato de diafragma: se produce al hacer pequeñas variaciones rítmicas en el apoyo del diafragma, como las que se producen al reír (ha-ha-ha). Es el vibrato que utilizan los cantantes y otros instrumentos de viento como la flauta. Produce una variación en la intensidad del sonido.
  • Vibrato de lengua (o de garganta): en este caso se trata de variar la colocación de la lengua en la garganta, alternando la pronunciación de las vocales (o-e-i) según el registro en el que estemos tocando. A diferencia del vibrato de diafragma, se consigue una variación en la altura del sonido.

Como con otros aspectos de la técnica, tenemos que tener en cuenta las especificidades del oboe, que hacen que un recurso empleado en otros instrumentos no sea necesariamente el más efectivo para nosotros. Los cantantes o los instrumentos de viento que consumen gran cantidad de aire utilizan el vibrato de diafragma porque es el que mejores resultados les proporciona, pero para muchos oboístas el vibrato de lengua o de garganta es más fácil de conseguir y da un mayor abanico de posibilidades expresivas. Un oboísta completo debería dominar tanto el vibrato de diafragma como el de garganta, para poder usarlos indistintamente según los requerimientos de la obra: tesitura, matiz, etc., aunque, en términos generales, un buen vibrato de garganta es el ideal para la mayoría de las necesidades del oboísta. Este vibrato es más fácil de controlar al estar implicados grupos musculares más pequeños y además permite dejar intactas la embocadura y la columna de aire, sin alterar su apoyo, lo que permite una producción del sonido más relajada.

Si nos fijamos en los instrumentistas de cuerda, veremos que lo que hacen al vibrar es mover el dedo hacia arriba y hacia abajo en el mástil, lo que tiene como consecuencia que el sonido suba y baje alternativamente. La oscilación es mínima y no se percibe como desafinación, sino como un cambio de color en el sonido. Este movimiento sería el equivalente, en nuestro caso, al movimiento de la lengua dentro de la garganta. En cambio, no hacen ningún cambio en el movimiento del arco, que sería el equivalente a nuestro apoyo en el diafragma.

El primer paso para trabajar el vibrato es analizar todos los factores que intervienen y la función que tiene cada uno. A menudo se confunde el vibrato de garganta con el de diafragma porque simplemente no se ha hecho este trabajo de análisis previo. Se afirma, equivocadamente, que se está haciendo vibrato con el diafragma simplemente porque se siente mejor el apoyo en el mismo, que efectivamente está en la base de toda la producción del sonido, obviando el movimiento que, a veces inconscientemente, se está haciendo en la garganta ( o en algunos casos en la embocadura).

Para empezar al trabajar el vibrato podemos hacer los ejercicios siguientes:

  • Solo con la caña, una nota tenida sin vibrato después de haber hecho una inhalación correcta y bien apoyada en el diafragma. Sentir como el aire sale por sí solo sin esfuerzo, simplemente dejando que los músculos abdominales se relajen. Podemos pensar la pronunciación de esta nota como la de una eeeeeee.
  • A continuación, repetir esa misma nota, pero cuando sintamos que está perfectamente estable, cambiar la pronunciación de la nota de forma regular (sin mover la embocadura), volviendo al final a la nota sin vibrato (eeeeeee-i-e-i-e-i-e-i-eeeeeee). No es necesario que la nota oscile mucho, basta con apreciar un cambio de sonoridad. Para sentir bien el movimiento, podemos hacer el ejercicio muy lentamente, con el metrónomo a negra=60 y cambiando de vocal en cada pulso. Si ya controlamos el gesto, podemos hacer el ejercicio al doble de velocidad, o con diferentes ritmos. Es recomendable empezar y terminar cada ejercicio con la nota tenida, sin vibrato, para comprobar que realmente somos nosotros quienes estamos controlando la emisión.
  • Si ya dominamos el vibrato con la caña en la nota intermedia, podemos repetir el ejercicio con la nota grave (ooooooo-e-o-e-o-e-o-e-ooooooo).
  • Solo nos falta hacer el ejercicio con la nota superior (que el oboe correspondería con la tesitura media-aguda).  La pronunciación oscilaría entre una i y una I con la lengua aún más arriba.

Antes de pasar a hacer ejercicios de vibrato con el oboe es conveniente trabajarlos una temporada solo con la caña, hasta que se sea realmente consciente de cómo se está haciendo y se automatice el gesto. Siempre procuraremos que el vibrato no afecte a nuestra embocadura ni al apoyo en el diafragma, que deben permanecer independientes con respecto a los movimientos de la lengua. También es bueno alternar notas con y sin vibrato, para mantener el control en todo momento. Por ese mismo motivo es recomendable hacer estos ejercicios con el metrónomo a diferentes velocidades (luego, en su aplicación práctica en una obra, por supuesto que el vibrato no será medido, pero el haberlo trabajado de esta manera nos facilitará disponer de él con la velocidad y amplitud que nuestro gusto musical nos pida).

 

JMR

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