Cuaderno de estudio III. Digitación

Los ejercicios diarios que se proponen en el Cuaderno desde el número dos en adelante están pensados para trabajar la agilidad, velocidad y regularidad de la digitación y de la articulación. En todo momento se deben priorizar la corrección y precisión del gesto sobre la velocidad pura: el movimiento de los dedos debe realizarse principalmente desde los nudillos y no en las articulaciones entre las falanges, y las llaves deben pulsarse suavemente con la punta de los dedos mientras se mantienen arqueados y sin rigidez.

La mejor manera de conseguir un movimiento seguro de los dedos en cualquier pasaje es trabajarlo repetidas veces con ritmos diferentes. En el Cuaderno aplicaremos esta técnica al estudio de las escalas y arpegios. En cada escala se ha propuesto la serie de ritmos que se han considerado como los más habituales, pero lo ideal es que se vayan alternando estos con otros diferentes, como los que se muestran a continuación. No es necesario repasar todos cada día, pero sí es recomendable que se vayan haciendo a lo largo de la semana y aplicarlos a tonalidades diferentes.

El ejercicio número tres está basado en la repetición de cada intervalo, y es ideal para conseguir fluidez en la digitación. Se puede aplicar este mismo mismo principio al estudio de cualquier pasaje difícil, basta con tocar cada intervalo dos veces seguidas sin interrupción y pasar al intervalo siguiente, que también se duplicará. Al repetir cada gesto de los dedos cuando se cambia de nota este queda mejor interiorizado y se favorece su automatización. Si se desea, se puede aplicar a este ejercicio la serie de ritmos antes propuesta, con lo que se ganará en precisión en cada movimiento:

La misma técnica de repetición de intervalos y variedad de ritmos puede aplicarse a los ejercicios números cuatro y cinco —terceras y arpegios—:

En todos los casos debe prestarse especial atención a mantener un pulso estable y respetar el ritmo que se haya decidido, para lo que siempre es recomendable el uso del metrónomo. También se debe cuidar de no golpear el sonido o acentuar las notas involuntariamente.

En cada tonalidad existen unos intervalos más difíciles que otros —por ejemplo, el paso de La a Do en el ejemplo anterior— que deben detectarse y estudiarse con más detenimiento para que la escala completa suene equilibrada y homogénea. Probablemente merezcan trabajarse separadamente hasta dominarlos de forma razonable y poder incorporarlos al resto de la escala.

Un ejercicio que no se ha incluido en la propuesta diaria del Cuaderno para no hacerlo excesivamente largo son las series de escalas, como las que se muestran a continuación. Si se desea, puede utilizarse este ejemplo con cualquier tonalidad, empezando el ejercicio en la tónica y volviendo Da Capo una vez se ha llegado al Do final hasta llegar de nuevo a ella —no es necesario repetir esta nota, sino sustituirla por la primera del ejercicio—.

Al igual que al esto de ejercicios de digitación, se pueden aplicar a este ritmos diferentes que lo hagan más variado y refuercen el movimiento preciso de los dedos:

En el artículo de mañana explicaremos la técnica de estudio de la articulación, y el viernes daremos unos cuantos consejos para utilizar el Cuaderno.

JMR


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