Cuaderno de estudio V. Cuaderno completo

Tras unos días de intenso trabajo es una satisfacción presentar el Cuaderno de trabajo para oboe que hemos ido describiendo en los artículos de esta semana. Puede descargarse gratuitamente pulsando en el enlace que se muestra un poco más abajo. En el Cuaderno se puede encontrar una propuesta de ejercicios diarios para el estudio de la técnica del instrumento, así como las explicaciones sobre qué se debe buscar en cada uno de ellos y cómo encontrarlo.

Confío en que resulte tan interesante como para mí ha sido el prepararlo.

Estructura del cuaderno

Los ejercicios propuestos para cada día están recogidos en solamente dos páginas a fin de que se puedan abarcar de un vistazo, y pueden realizarse con comodidad en unos quince minutos. Esto solamente representaría un buen —pero breve— calentamiento, pero en la introducción se explica cómo desarrollar y dar variedad a cada uno de los ejercicios para profundizar en todos los aspectos de la técnica hasta completar una verdadera sesión de estudio.

En cada par de páginas se muestran los ejercicios a practicar tomando como base una de las siete notas de la escala. Para evitar alargar el cuaderno innecesariamente no se ha dedicado un capítulo diferenciado a Do mayor, otro a Do menor, otro a Do♯ mayor y otro a Do♯ menor, sino que se propone utilizar la misma serie de notas de cada ejercicio para cada una de esas tonalidades simplemente cambiando las alteraciones según sea la que se quiera trabajar.

Teniendo en cuenta que quizá no se desee hacer cambios y se prefiera utilizar el cuaderno de forma literal como método de estudio se ha hecho una selección de las tonalidades incluyendo de forma equilibrada tonalidades mayores y menores —también con con sostenidos y con bemoles— para poder trabajar entre todas ellas las dificultades técnicas más habituales que presenta el oboe.

En cada ejercicio se propone un abanico de velocidades a elegir, de forma que se pueda utilizar tanto para el control del sonido como para afianzar la agilidad del movimiento de los dedos.

Un problema que se presenta al proponer un método de estas características es qué extensión del instrumento debería abarcar, porque esta depende del nivel del alumno. Se ha optado por incluir todo el registro del oboe desde el Si grave hasta el Fa agudo, considerando que el estudio del registro sobreagudo queda fuera de los objetivos de este trabajo. Si se desea, se pueden evitar las notas más agudas —o las más graves— saltando los pasajes marcados con un rectángulo y tocando el resto del ejercicio con normalidad y sin interrupción. Se pueden hacer cortes similares según sea el aspecto técnico que se desee trabajar.

En los ejercicios se proponen ritmos y articulaciones variados para trabajar cada día los más habituales, pero no son más que una sugerencia y se pueden cambiar a voluntad tal y como se explica en esta introducción en los apartados de digitación y articulación.

Por último, cada ejercicio se puede tocar una sola vez como calentamiento o profundizar en su estudio con un número de repeticiones previamente decidido. En estas se pueden aplicar algunas de las variantes que se proponen para todos ellos.

Antes de empezar

Como preparación del trabajo diario es conveniente dedicar unos minutos a realizar varios ejercicios únicamente con la caña. Estos ejercicios son de sos tipos, de flexibilidad de la embocadura y de control del sonido.

El primer tipo de ejercicios tienen como finalidad tomar conciencia de la movilidad de la embocadura y consisten en tocar una nota larga mientras se sube y baja la mandíbula sin despegar ni sacar los labios. El sonido subirá y bajará con el movimiento de la mandíbula, y puede improvisarse cualquier giro cuidando de que el sonido no se corte. Este ejercicio también ayuda a que la caña empiece a vibrar y a reconocer su punto de dureza y abertura antes de utilizarla con el oboe.

La segunda serie de ejercicios consiste en tocar varias notas con la caña variando la altura del sonido subiendo y bajando la parte lateral y trasera de la lengua —como al cantar O-E-I-E-O-E-I-E-O sin mover los labios—, y sin mover la mandíbula. Pueden alternarse notas ligas o picadas, aunque este segundo caso requiere una técnica más asentada.

Espero que esté cuaderno sea de utilidad para los estudiantes y profesores, y quedo abierto a recibir sugerencias y comentarios que puedan enriquecer posteriores revisiones.

JMR


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