Apuntes de técnica XV. El vibrato III. Ejercicios II

En el artículo anterior empezamos a trabajar el vibrato de lengua —o de garganta— haciendo notas tenidas solo con la caña. Comenzamos por este tipo de vibrato porque es el más versátil y fácil de controlar, pero los ejercicios con el oboe que proponemos en el artículo de hoy se pueden practicar igualmente utilizando el vibrato de diafragma.

Recordemos la diferencia entre estos dos tipos de vibrato:

  • El vibrato de garganta consiste en variar la colocación de la parte trasera de la lengua, como se hace cuando hay un cambio de tesitura. Según la altura de la nota, este vibrato será algo parecido a pronunciar o-e-o-e-o-e-o, e-i-e-i-e-i-e, etc., y produce una variación regular de la altura del sonido, como hacen los instrumentistas de cuerda.
  • El de diafragma se produce al realizar una serie de impulsos sobre este —como al reír: ha-ha-ha-ha— y provoca una variación regular de la intensidad del sonido, como el vibrato de los cantantes o los flautistas.

Al trabajar cualquiera de estos tipos de vibrato es recomendable alternar sonidos con y sin él, para comprobar que somos siempre nosotros quienes lo controlamos y así evitar temblores involuntarios en el sonido. También es aconsejable hacer estos ejercicios midiendo la velocidad de las oscilaciones —ya sean de altura o de intensidad del sonido, según el tipo de vibrato a estudiar— que forman el vibrato.

Es cierto que es una manera muy poco artística de trabajar, pero no se debe olvidar que en este momento se está estudiando la técnica básica y no su utilización musical. De esta forma iremos adquiriendo los recursos teóricos y mecánicos que luego nos permitirán realizar la interpretación que el estilo de la obra y el gusto musical del intérprete sugieran.

Al realizar el trabajo técnico estamos fabricando ladrillos, muchos y buenos ladrillos, pero solo haciendo ladrillos. Después construiremos con ellos el edificio más bello que se nos antoje, pero nunca se debe olvidar que sin ladrillos de calidad el edificio se acabará desmoronando.

Por eso es tan importante realizar un buen trabajo de técnica pura.

Ejercicios

Es preferible practicar sentados los ejercicios que aquí se proponen, porque es más sencillo verificar que el apoyo de la columna de aire sobre el diafragma es el correcto:

  • Ejercicio 1.- Tocamos por separado las notas de un arpegio, de una en una, sin vibrato ni variación de matiz. Buscaremos una buena sensación de apoyo en el diafragma y de control de la embocadura que nos permitan mantener un sonido estable de forma confortable. Es importante respirar de forma relajada entre las notas.
  • Ejercicio 2.- Repetimos la misma serie, pero empezando en un cómodo matiz mp para ir creciendo hasta f y volviendo a bajar hasta pp, hasta el límite donde sintamos que aún controlamos el sonido. Este ejercicio nos permite sentir cómo ejercemos un apoyo progresivamente mayor sobre el diafragma según crecemos y más relajado cuando disminuimos, independientemente de la tesitura. Según sea el tipo de vibrato que queramos trabajar utilizaremos este mismo movimiento en los dos ejercicios siguientes para producirlo —en el de diafragma—, o evitaremos interferir con él —en el de lengua—.
  • Ejercicio 3.- Repetimos el ejercicio 1, pero tocando cada nota dos veces, una sin vibrato e inmediatamente después con vibrato —de cualquiera de los dos tipos pero siendo conscientes de cuál es el que estamos utilizando—. La calidad y amplitud del sonido no deberían variar.

Si tenemos dificultad en controlar el vibrato desde el principio de la nota podemos empezar cada una de ellas sin él e intentar introducirlo a partir del tercer pulso. También es conveniente en este caso terminar la nota sin vibrato hasta controlar plenamente el movimiento.

  • Ejercicio 4.- Como el ejercicio 2, pero al igual que en el 3, alternando notas con y sin vibrato. Vigilaremos que el apoyo en el diafragma sea siempre controlado, y si estamos trabajando el vibrato de diafragma, que este no interfiera con la continuidad del fraseo de la nota.

Al practicar los ejercicios 3 y 4 es conveniente utilizar el metrónomo e ir variando la velocidad de las oscilaciones. Por ejemplo, se puede comenzar a negra=60 y trabajar el vibrato a esa velocidad en corcheas y tresillos para comprobar que el gesto es correcto y relajado. Más adelante se podrá hacer en semicorcheas y seisillos, que son las velocidades que más se aproximan a las que después utilizaremos en la interpretación, pero cuidando siempre de no perder ni la amplitud ni la claridad del movimiento del vibrato.

JMR


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