Apuntes de técnica XVII. El vibrato V. Cuándo estudiar el vibrato y cómo utilizarlo

No posible establecer un momento exacto para comenzar con el estudio del vibrato porque hay estudiantes a los que les sale de forma natural —quizá sea esto a los que algunos se refieren cuando hablan de sentir el vibrato— y a otras personas les cuesta más. Con aquellos bastará con vigilar que le vibrato sea controlado, se produzca de la forma correcta y se utilice de manera oportuna en la interpretación, pero con los segundos el vibrato puede ser utilizado como una herramienta pedagógica en dos circunstancias bien diferentes.

Cuándo empezar a estudiar el vibrato

Hay estudiantes que ya han alcanzado con mayor o menor facilidad  una emisión estable y controlada a la que únicamente le falta este complemento para disponer de todos los recursos musicales aplicables a su interpretación. En este caso trabajaremos el vibrato como un fin en sí mismo, utilizando los ejercicios propuestos en los tres artículos anteriores cuidando de que no interfieran con la técnica de emisión ya establecida y que consideramos correcta. Sobre todo habrá que vigilar que no se utilice la mandíbula para vibrar, lo que causaría una importante pérdida de calidad de sonido.

A otros, en cambio, tras unos años de estudio del oboe aún les cuesta relajar la garganta y la embocadura, y se hace necesario utilizar algún ejercicio diferente a los habituales para ayudar en este cometido. Con estos estudiantes se puede utilizar el estudio del vibrato como herramienta para ayudarles a flexibilizar su técnica de emisión, porque si esta no es es relajada es muy difícil que el vibrato salga correctamente. Esta dificultad para conseguir el vibrato puede utilizarse como síntoma para hacer ver que aún queda cierta rigidez ahí donde no parecía evidente. Todos los ejercicios propuestos contribuyen a independizar los movimientos del diafragma y de la lengua, lo que contribuye a flexibilizarlos a a controlarlos a voluntad. Además, para conseguir un vibrato correcto es necesario mantener una embocadura relajada y abierta, lo que redunda en una mejor proyección y amplitud del sonido. Es interesante insistir en los ejercicios propuestos en la página 15 del Cuaderno de estudio, en el apartado titulado Antes de empezar, porque resumen en pocos ejercicios todos los movimientos implicados en el vibrato y en la relajación de la embocadura.

Cómo utilizar el vibrato

Así como no se puede proponer un momento concreto para estudiar el vibrato tampoco es posible establecer una norma general y comunmente aceptada sobre su uso. Hay mucha literatura sobre su conveniencia en cada uno de los estilos musicales y de las características que debería tener en cuanto a amplitud o velocidad, pero la regla principal que debería tenerse en cuenta es que el vibrato es un recurso expresivo que complementa el fraseo, pero en ningún caso lo sustituye. No se debe caer en el error de pretender ocultar con el vibrato una falta de idea musical, o de enmascarar con él posibles problemas de afinación.

El vibrato puede utilizarse dentro del fraseo como una manera de enfatizar ciertos momentos de la frase o para suavizar algunos otros. Por ejemplo, un crescendo puede verse reforzado si va acompañado de un vibrato cada vez más pronunciado, o un vibrato suave y no muy marcado puede hacer aún más dulce una frase en piano. También el vibrato puede dar color a una ota larga —recordemos el Do inicila del Concierto de Mozart—. La utilización concreta que se haga del vibrato queda a criterio del intérprete, pero teniendo siempre en cuenta de que debe estar supeditado al fraseo y a la línea musical.

Tan poco interesante desde el punto de vista musical es la ausencia de vibrato como la utilización permanente de un vibrato continuo y monótono.

Es fácil observar en los buenos instrumentistas de cuerda cómo integran el vibrato dentro de su fraseo. Si además de escucharlo nos fijamos en los movimientos de la mano izquierda podremos ver cómo estos varían en amplitud y velocidad según el énfasis que se le quiera dar. En nuestro caso los movimientos que necesitamos para vibrar quedan ocultos, pero con la técnica adecuada se puede conseguir con los instrumentos de viento la misma riqueza de tipos diferentes de vibrato que con las cuerdas.

Cómo estudiar el vibrato como recurso musical

En los ejercicios que hemos propuesto en los artículos de esta semana hemos abordado el estudio del vibrato desde un punto de vista puramente técnico. Su aplicación musical puede trabajarse de forma muy eficaz en uno de los pilares básicos de la literatura de estudio para oboe, los 48 Estudios Op.31 de W. Ferling.

En este libro podemos encontrar estudios muy lentos —como los números 15 y 39— en los que trabajar un vibrato regular de la misma forma que en el Cuaderno pero con una mayor idea musical, y otros más melódicos en los que podemos decidir en qué momentos de la línea melódica podemos incluir o eliminar el vibrato según lo demande el fraseo, qué puntos queremos enfatizar y cuáles relajar.

En las obras del repertorio deberemos cuidar de utilizar el vibrato de una forma similar: como un elemento más del fraseo y no como sus sustituto.

JMR


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