Mis clases

Durante treinta años he impartido clase de oboe en todos los niveles, desde la escuela de música hasta el grado superior, y también en cursos de verano y masterclass. Esa experiencia me ha demostrado lo importante que es el conocimiento profundo de la propia forma de tocar y la organización estructurada del trabajo que se debe hacer con cada alumno, siempre de forma individualizada. También he comprobado lo importante que es la empatía y la relación entre el profesor y el alumno para avanzar e ir cumpliendo los objetivos marcados, que deben ser siempre realistas y adecuados a las capacidades y aspiraciones de cada alumno. La unión entre el autoconocimiento, la flexibilidad y la capacidad de adaptación hace que la transmisión del conocimiento sea eficaz y ayuda a que cada persona pueda sacar el mejor partido a sus aptitudes.

Tanto en mis clases presenciales como on-line busco siempre esa combinación entre conocimiento de la técnica del instrumento y adaptación a cada alumno. En estas últimas contamos con la ventaja de que la clase queda grabada para el alumno, de forma que puede repasar las explicaciones y los ejercicios siempre que quiera.

La labor del profesor consiste en orientar al alumno para ir avanzando según su ritmo de aprendizaje, buscando mantener alto su nivel de motivación para que el esfuerzo que requiere el estudio de cualquier instrumento se vea compensado por unos resultados tangibles.

Es muy importante que el alumno y el profesor empaticen, que cada uno comprenda los motivos del otro para actuar de la manera en que lo hace en las clases, aunque quizá no los comparta completamente: el profesor debe ver las circunstancias en las que el alumno desarrolla su estudio, que no siempre son las ideales, y su exigencia debe adecuarse a las mismas, sin por ello perder el objetivo de seguir avanzando; el alumno, por su parte, debe comprender que  su profesor debe ser exigente, aunque siempre en la medida de sus posibilidades, animarle pero también corregirle, motivarle pero también pedirle regularidad en el estudio y la atención.

El punto de partida siempre lo marca el alumno, con su edad, nivel técnico, etc. A partir de ahí, el profesor podrá decidir la que, según su criterio, será la mejor ruta para avanzar y, partiendo de lo que el alumno ya sabe hacer bien, ampliarlo, mejorarlo y desarrollarlo. No hay una única manera de llegar a tocar el oboe o cualquier otro instrumento; cada persona debe buscar la manera que mejor se adapte a su físico, a su edad, a su fisonomía y a sus posibilidades de estudio. Un profesor no debe imponer su forma de tocar como la única posible en todos los aspectos porque no hay dos personas iguales. Es el alumno el que, a la larga, filtrará las enseñanzas de todos sus profesores y elaborará su propia forma de tocar, que será la única válida para sí mismo.

En los cursos, además de las clases individuales, solemos hacer clases colectivas donde aprovechamos para profundizar en aspectos esenciales de la técnica del instrumento, taller de cañas y trabajo de grupo de oboes.

Si queréis conocer más a fondo mi manera de trabajar, os invito a visitar mi blog:

El blog de JMR
 
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